La libertad provisional en versos

Costumbres

Nos acostumbramos a olvidarnos,

nos olvidamos de tocarnos.

Nos conformamos a los besos escondidos

y a esconder lo espontáneo.

Me resigné a escucharte siempre

y tu, a perderme cada día.

Se encallaron los deseos

y se enquistaron los sueños.

Nos engulló la mortal rutina,

y dejamos de ser libres

para adueñarnos de la nada.

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